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EXPECTATIVAS Y EMOCIONES EN LA MÚSICA

Como comenté en la entrada MÚSICA Y EMOCIÓN II, las expectativas juegan un papel importante en la emoción, ya que si escuchamos una pieza musical y esta no sigue de la manera que nosotros esperábamos, esto provoca sorpresa (desagradable o agradable). En cambio si nuestras expectativas se ven satisfechas nos provoca placer.

En este vídeo podemos ver un ejemplo de las expectativas en la música.                 Independientemente del público con el que se realice la prueba todos responden de la misma manera. Como puede observarse el público tiene unas expectativas sobre qué nota va a seguir después.

Hemos aprendido que ciertas secuencias de tonos van juntas y esperamos que continúen haciéndolo. Nuestro cerebro, a lo largo de nuestra vida, ha recopilado toda la información de tonos, ritmos, timbres… que han ido juntos en un pasado, de manera que cuando se presenta una secuencia de sonidos el cerebro anticipa lo que va a venir. Desde los 5 años de edad los niños pueden aprender a identificar progresiones de acordes en la música de la cultura a la que pertenecen, creando esquemas musicales.

También se van acumulando conocimientos acerca de las características de los géneros musicales, grupos musicales, etc., que hacen que cuando escuchemos algo perteneciente a un estilo concreto musical, o una nueva canción de un determinado grupo que ya conocemos, nos imaginemos cómo va a ser.

De esta manera muchos compositores juegan con las expectativas de los oyentes, respetándolas o violándolas, para crear tensión, sorpresa, placer, alivio…

Una serie de ejemplos son:

Violación de la expectativa de dirección melódica, timbre e intensidad:

Haydn,“Sinfonía Sorpresa” (Sinfonía No.94 en Sol Mayor, segundo movimiento, andante): en este ejemplo, como el nombre indica, el compositor pretende crear sorpresa utilizando la suavidad de los violines como melodía principal y rompiendo esa suavidad con una nota fuerte tocada una octava más alta de lo esperado, utilizando también timbales y viento-metal, cosa que no se espera.

Violación de la expectativa de la terminación musical:

The Beatles,“I want you (Shes so heavy)”: en esta canción violan la expectativa de cómo va a terminar la canción. Utilizando la expectativa de que en la música pop y rock y en muchos grupos normalmente terminan las canciones reduciendo el volumen. En este caso parece que vayan a finalizar la canción de una manera repetitiva, reduciendo el volumen, pero finalmente terminan con brusquedad y justo en medio de una frase.

Violación de expectativas rítmicas:

Sting y The Police: violan expectativas de ritmo y género musical, combinando muchas veces varios ritmos. En este caso, en la canción “So lonely” de The Police, combinan ritmos de reggae con rock.

Aquí podemos encontrar otro ejemplo en la canción “Englishman in New York” de Sting, donde combina ritmos de jazz y pop.

– Compositores como Schönberg no utilizan la idea de expectación en sus composiciones y esto crea una sensación muchas veces de música a la deriva, que no se sabe como va a resolverse.

– Referencias:

Levitin, Daniel J. ” Tu cerebro y la música: El estudio científico de una obsesión humana.” RBA Libros.

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MÚSICA Y EMOCIÓN II: ¿POR QUÉ LA MÚSICA PUEDE PROVOCAR EMOCIONES?

Según Patrick N. Juslin hay seis mecanismos psicológicos a través de los cuales la música produce emociones.

1. Reflejos del tronco cerebral:la emoción es inducida por la música porque ciertas características del sonido que pasan a través de nuestro sistema perceptivo son interpretadas por nuestro tronco cerebral como eventos importantes que precisan de nuestra atención.

Existen ciertas características de la música que producen un incremento de la activación del sistema nervioso central. Por ejemplo, sonidos que cambian rápidamente, aumento de volumen inesperado, sonidos disonantes, melodías en modos mayores o menores…, provocan una activación en nuestro cerebro.

2. Consonancia rítmica: la emoción es provocada porque un ritmo musical influye en algún ritmo interno del cuerpo (por ejemplo el ritmo cardíaco), de tal manera que el último ritmo se ajusta y adquieren una periodicidad común.

El ritmo cardíaco que ha sido ajustado al ritmo musical puede influir en otros componentes de la emoción, como los sentimientos, y esto puede provocar un incremento del nivel de activación en el oyente. Las características musicales que pueden contribuir a estas reacciones son características que están cerca o son parecidas al ritmo natural del corazón o la respiración de la persona.

3. Condicionamiento: la emoción se produce porque el estímulo musical ha sido a menudo emparejado con otro estímulo positivo o negativo. Por ejemplo, una pieza musical en particular ha podido ocurrir repetidamente junto a un evento específico que siempre ha provocado sentimientos de felicidad, como por ejemplo una reunión con amigos. Después de un tiempo, de repetidas veces que ha ocurrido, la pieza musical por sí sola (cuando los amigos no están) provocará sentimientos positivos.

Si escuchamos una canción cuando nos está ocurriendo una experiencia negativa, y nos ocurre repetidamente, puede ocurrir que en la siguiente ocasión en que volvamos a escuchar esa misma canción, (sin que nos ocurra el evento negativo) volvamos a sentir esa emoción.

4. Contagio emocional: la emoción es provocada por la pieza musical porque el oyente percibe una expresión emocional en ella, debido a diferentes características, por ejemplo, un tempo lento o rápido, modo menor o mayor, volumen alto o bajo, timbre… que hace que la persona lo relacione con un estado emocional, y esta emoción percibida se “contagie”.

Las estructuras musicales tienen características formales similares a las estructuras de la expresión o las emociones.

Por ejemplo una pieza que nos evoque emociones positivas puede ser una pieza interpretada con un ritmo marcado, modo mayor, tempo rápido, etc…, una pieza triste se puede caracterizar por el empleo de modos menores, tempos lentos o volumen bajo.

5. Imaginación visual: Las emociones son causadas al visualizar imágenes que son evocadas por la música. Una canción puede hacernos imaginar un paisaje o escena que nos provoque inquietud, por ejemplo.

6. Memoria episódica: La música puede evocar recuerdos o eventos pasados y la emoción está asociada a estos hechos, que generalmente relacionamos con aspectos positivos o negativos.

Una emoción que suele estar relacionada con la memoria episódica es la nostalgia.

7. Expectativas musicales: A lo largo de nuestra experiencia y aprendizaje hemos acumulado conocimientos en nuestra memoria relacionados con la música, reglas y estructuras musicales, ritmos, armonías y melodías, y esto ha hecho que desarrollemos una “intuición” cuando escuchamos música.

La emoción es provocada porque el oyente tiene unas expectativas con respecto a lo que puede escuchar, y esto es violado o, por el contrario, estas expectativas se ven confirmadas. Muchas veces intuimos cómo va a seguir una pieza musical o canción antes de escuchar esa parte, y cuando no es así, esto crea sorpresa. Cuando nuestras expectativas son correspondidas y suena lo que esperábamos escuchar, esto genera placer.

Varios de estos mecanismos actúan juntos.

Otros factores que pueden influir en la elicitación de emociones musicales.

– Factores situacionales: las emociones musicales ocurren a través de la interacción entre oyente, música y situación.

El contexto: los oyentes reaccionan a la misma canción de diferente manera en diferentes contextos (solo o acompañado, ocasiones o circunstancias especiales como las vacaciones, fiestas, etc….). No es lo mismo escuchar una determinada canción en el trabajo que cuando estamos solos en casa.

– Factores individuales: que pueden potenciar las emociones musicales, como la edad, el género, ciertos rasgos de la personalidad (extroversión/introversión, neuroticismo/estabilidad, etc…), formación musical, preferencias musicales o el estado de ánimo en ese momento.

Por supuesto no siempre que escuchemos música vamos a experimentar emociones. Continuamente estamos escuchando música, a través de la televisión, por la calle, en la radio… y esto no implica que siempre que escuchemos música nos emocionemos.

Referencias:

Orozco Alonso, Maria Teresa. Psicología y música. Editorial grupo 5 (2013).

Juslin, Patrick N.; Vastfjall, Daniel. Emotional responses to music: The need to consider underlying mechanisms. BEHAVIORAL AND BRAIN SCIENCES (2008) 31, 559 –621.

MÚSICA Y EMOCIÓN I: ¿QUÉ NOS OCURRE CUANDO ESCUCHAMOS MÚSICA?

Es indudable que cuando escuchamos música ésta tiene un efecto en nosotros, nos emociona, moviliza, hace que se nos acelere el ritmo cardíaco, nos hace recordar etapas de nuestra vida…

La experiencia es muy distinta de un individuo a otro. Una misma canción puede provocar respuestas distintas de una persona a otra, pero hay ciertos aspectos comunes en cómo reacciona nuestro cuerpo ante los estímulos musicales.

Por eso podemos decir que la música nos emociona. Pero, concretamente, ¿a qué llamamos emoción?

La emoción es una respuesta afectiva intensa y breve ante algo que la desencadena.

Tiene un valor funcional, ya que nos prepara para la acción y nos permite reaccionar frente a los estímulos que se nos presentan. También tiene una función comunicativa con nuestro entorno, al poder expresar estas emociones (mediante la expresión facial, por ejemplo).

Las emociones implican un sentimiento subjetivo (“me siento triste”), una evaluación cognitiva de esa emoción (valoramos la importancia del estímulo que desencadena esa emoción), una respuesta fisiológica (aceleración cardíaca, respiración…), se activan partes del cerebro relacionadas con la emoción (corteza cerebral, amígdala…) una expresión física y observable de esta emoción (por ejemplo la expresión facial: sonrisa, expresión triste…) y una regulación de esa emoción (intento calmarme en el caso de sentir ira, por ejemplo).

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Con respecto a la música, hay una serie de fenómenos que nos ocurren cuando la escuchamos:

  • Cuando escuchamos música se activan ciertas zonas de nuestro cerebro relacionadas con la emoción, como son el tálamo, el hipocampo, la amígdala, el cortex prefrontal y orbitofrontal, el mesencéfalo, insula y núcleo accumbens.

  • Al escuchar música que nos gusta se libera en nuestro cerebro dopamina, una sustancia química relacionada con el placer. Esta sustancia se libera ante estímulos o actividades que suponen una recompensa o placer (por ejemplo la comida, el sexo, el enamoramiento…).

    Un estudio realizado en la Universidad de McGill en Montreal, Canadá, dirigido por Robert Zatorre, ha observado que la música que nos gusta provoca la liberación de esta sustancia.

    El estudio consistió en escanear el cerebro de los participantes mediante tomografía por emisión de positrones (PET) y resonancia magnética funcional, mientras escuchaban música instrumental que les gustase (en una primera sesión) y música instrumental neutral (en una segunda sesión). Los mayores niveles de liberación de dopamina se dieron cuando los participantes escuchaban música que les gustaba y cuanto mayor era la sensación de placer.

  • Físicamente la música afecta a nuestro sistema nervioso autónomo. Puede ppiel-de-gallina-3rovocar la aceleración del ritmo cardíaco, respiración, aumento de la temperatura de la piel…

    Esto está relacionado con los puntos explicados anteriormente, es decir, ocurre junto con la activación de ciertas zonas cerebrales y con la liberación de sustancias relacionadas con el placer.

  • La memoria también se activa, en concreto la memoria episódica (autobiográfica). ¿Quién no ha recordado un episodio de su vida al escuchar una canción?. La música evoca episodios autobiográficos, nos hace rememorar hechos pasados, tanto agradables como desagradables.

  • Provoca expresiones emocionales: al escuchar música y emocionarnos podemos expresar esta emoción mediante el llanto, la sonrisa y demás expresiones faciales.emocion-6

  • Provoca sentimientos: la persona hace una valoración subjetiva de la emoción. Nos sentimos tristes, alegres, eufóricos, nostálgicos… Aunque es más común que al escuchar música se sientan emociones positivas que negativas.

  • Favorece ciertas acciones. La música hace que nos comportemos socialmente de una manera u otra. Puede favorecer conductas de ayuda, que consumamos un producto, que nos movamos, que cantemos la canción que estamos escuchando, etc.

  • Intentamos regular la emoción que nos provoca la música. Por ejemplo, si vamos por la calle y escuchamos una canción que nos provoca tristeza intentaremos controlar el llanto o, por el contrario, si escuchamos una canción que nos encanta mientras vamos en transporte público, nos controlaremos y no nos pondremos a cantar o a bailar .

Referencias:

http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/01/110113_musica_cerebro_animo_men.shtml

Juslin, Patrick N.; Vastfjall, Daniel. Emotional responses to music: The need to consider underlying mechanisms. BEHAVIORAL AND BRAIN SCIENCES (2008) 31, 559 –621.

Levitin, Daniel J. Tu cerebro y la música: El estudio científico de una obsesión humana. RBA Libros.

Orozco Alonso, Maria Teresa. Psicología y música. Editorial Grupo 5.