Autor: paulacalvochaparro

FÁRMACOS: UNA FORMA DE ESCAPAR DE LA ANSIEDAD ESCÉNICA

A lo largo de mi experiencia con músicos he observado que se tiende a recurrir con bastante frecuencia al uso de fármacos para paliar las manifestaciones fisiológicas de la ansiedad (taquicardias, sudoración, temblores…). Uno de los fármacos más utilizados es el Sumial (Propanolol), un betabloqueante que tiene efectos inmediatos sobre estas respuestas tan molestas. Pero también se recurre a benzodiacepinas (ansiolíticos como el Tranxilium…) y Fluoxetina (antidepresivos).

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Pero, ¿el uso de fármacos es la solución frente a la ansiedad?.Si quieres obtener una solución inmediata contra las respuestas fisiológicas esto puede parecer una buena solución, sin embargo es algo puntual, ya que la ansiedad sigue estando ahí. Estamos enmascarando la ansiedad escénica, pero no estamos llegando al fondo del problema.

Una forma de escape:
Esta “solución” no es más que una forma de escape de la situación que nos provoca ansiedad. Entraría dentro de las respuestas motoras (comportamientos) que expliqué en la entrada “¿Qué es la ansiedad escénica?”, es una manera de escapar de lo que nos genera ansiedad. Aunque estemos en la situación que nos produce ansiedad no nos estamos exponiendo plenamente ante ella. Sentiremos una sensación de alivio y mejora en el momento, y esto hará que recurramos más veces a los fármacos, creando una dependencia psicológica a estos, ya que no nos vemos capaces nosotros mismos de controlar esa ansiedad, y depositamos nuestra confianza en una pastilla.
Si abusamos de ellos también se puede generar una dependencia física a estos, es decir, el organismo se adapta a ellos y se puede llegar a padecer un síndrome de abstinencia.
Por otro lado el consumo de fármacos provoca tolerancia, necesitamos una mayor dosis para alcanzar los mismos resultados.

Por lo tanto los fármacos no son la mejor solución, enmascaran la ansiedad escénica pero no llegan al fondo del problema. Sí que se puede recurrir de manera puntual a los fármacos, pero no como única solución. Lo mejor en estos casos es trabajar las respuestas de ansiedad desde un enfoque cognitivo-conductual Y adquirir herramientas que nos ayuden a gestionar y controlar estas respuestas.

Referencias:
Dalia Cirujeda, Guillermo. Cómo superar la ansiedad escénica en músicos. Mundimúsica Ediciones
Cester, Anna. El miedo escénico. Orígenes, causas y recursos para afrontarlo con éxito. Ediciones Robinbook.

photo credit: Iñaki Pérez Aguado 36/366 · Domingo post-traumatismo via photopin (license)

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MÚSICA PARA REDUCIR LA ANSIEDAD, EL ESTRÉS Y EL DOLOR

La música puede tener efectos positivos para la salud y, en concreto, para la reducción del estrés y la ansiedad. ¿Quién no ha utilizado cierta canción para relajarse o para regular su estado de ánimo?
Estos efectos de la música sobre el estado de ánimo se están utilizando en el ámbito de la salud: en la reducción de la ansiedad ante las operaciones quirúrgicas, la reducción del dolor, la mejora de los efectos que tiene la radioterapia en los pacientes con cáncer, insomnio, etc…

Se ha demostrado que la ansiedad antes de una intervención quirúrgica, por ejemplo, puede reducirse con música que selecciona previamente el paciente, y mejorar el estado de ánimo y el bienestar de este.
Voss (2004) comprobó en varios estudios que los pacientes que habían sido expuestos a música relajante antes de una operación a corazón abierto tenían menores niveles de ansiedad y dolor antes y después de la cirugía.

En otros estudios de Roy, Peretz y Rainville (2008) comprobaron que la sensación de miedo se reducía en una tarea que consistía en que los participantes debían meter la mano en un cubo de agua muy caliente. A un grupo de participantes se les ponía previamente música placentera, a un segundo grupo música desagradable y a otro no les ponían música. Concluyeron que cuando la música era placentera para el oyente la intensidad del miedo a meter la mano en el cubo era menor que en los grupos con música desagradable o sin música.

Zhao y Chen (2009) por otro lado vieron que la música considerada placentera por los oyentes reducía la percepción del dolor en estos.

Otros estudios se han llevado a cabo en unidades de cuidados intensivos para prematuros, consiguiendo un mayor y rápido aumento de peso gracias a la estimulación musical. Este efecto puede ser debido a la relajación que puede producir la música en los bebés.

Por otro lado se ha demostrado que la estimulación musical sirve para aliviar las náuseas y vómitos provocados por la radioterapia en pacientes con cáncer.

Estos resultados nos demuestran una vez más la importancia y beneficios de escuchar música.

REFERENCIAS
Roy, M., Peretz, I. & Rainville, P. (2008) Emotional valence contributes to music-induced analgesia. Pain. vol.134, pp. 140-147.
Voss, JA, Good, M., Yates, B., Baun, M.M., Thompson, A., Hertzog, M. (2004) Sedative music reduces anxiety and pain during chair rest after open-heart surgery. Pain. Nov. 112(1-2):197-203.
Huixuan Zhao and Andrew C. N. Chen (2009) Both Happy and Sad Melodies Modulate Tonic Human Heat Pain. The Journal of Pain. Vol 10, No 9 (September), 2009: pp 953-960.

EL EFECTO QUE TIENEN NUESTROS PENSAMIENTOS EN EL RENDIMIENTO

Nuestra manera de pensar y de interpretar lo que nos rodea influye en cómo nos sentimos y cómo nos comportamos, y esto a su vez va a afectar a nuestro rendimiento a la hora de interpretar y a la hora de afrontar ciertas situaciones.

Los pensamientos por lo tanto juegan un papel importante en nuestra vida.

Muchas veces estos pensamientos o interpretaciones no son correctos y no se ajustan a la realidad, es decir, son malinterpretaciones.

Algunas personas no son conscientes de estos pensamientos, debido a que muchas veces se generan de forma automática y cuesta reconocerlos.

Si, por ejemplo, ante una actuación pienso “me voy a poner nervioso”, “voy a fallar”, “van a pensar que soy un mal músico”, estos pensamientos van a aumentar mi nivel de ansiedad, y a la hora de tocar mi rendimiento va a verse afectado.large__13782780963

SITUACIÓN ——— PENSAMIENTOS ———  CONSECUENCIA (emociones negativas, bajo rendimiento…)

En Psicología se utilizan técnicas para aprender a identificar estos pensamientos poco adaptativos y modificarlos por otros más ajustados a la realidad. Para ello es importante conocer el tipo de pensamientos que tenemos.

Como conclusión: no son las situaciones las que nos crean ansiedad u otras emociones negativas, sino la interpretación que hacemos de estas situaciones.

Más adelante explicaré el tipo de pensamientos que existen y las técnicas que pueden utilizarse para controlarlos.

photo credit: jotaemephoto via photopin cc

CLAVES PARA COMBATIR LA ANSIEDAD ESCÉNICA

Como he explicado en otra entrada más extensamente, la ansiedad es una respuesta que nos prepara ante un peligro. Pero cuando esta respuesta aparece ante estímulos o situaciones que no suponen un peligro real, y crea malestar, es exagerada y dificulta la actuación normal de la persona, nos encontramos ante un problema.

Cierto nivel de ansiedad es beneficioso, pero cuando es excesivo puede ser perjudicial. Un nivel medio de ansiedad es lo mejor.

Para evitar que la ansiedad nos domine y nuestra interpretación se vea afectada se podrían seguir una serie de consejos, explicados a continuación de una manera muy general. Más adelante, en las siguientes entradas, explicaré detenidamente las técnicas que se utilizan para tratar la ansiedad escénica.

Antes de la actuación:file0001446781925

  1. Llevar el concierto bien preparado. Llevar la obra bien preparada nos dará una mayor seguridad. Si no hemos realizado un buen estudio y vamos inseguros es más fácil que sintamos ansiedad. Esta ansiedad es realista, ya que realmente no dominamos lo que vamos a tocar.Si que ocurre que a pesar de llevar la pieza muy bien preparada muchos músicos se siguen sintiendo inseguros, probablemente porque influyan otros factores como la manera de interpretar la situación (pensamientos negativos, automáticos…) o porque no se hayan enfrentado de una manera adecuada a las situaciones en las que hay que actuar frente a un público.
  2. Haber practicado o ensayado con público nos ayuda a exponernos y a que no nos resulte tan brusco el paso al día de la actuación. Es recomendable realizar ensayos gradualmente aumentando el público y aprovechar cualquier situación para actuar delante de alguien (familiares, amigos, compañeros…). Es importante no evitar actuar delante de gente.
  3. Trabajar nuestros pensamientos: saber identificar los pensamientos dañinos, tales como: “me voy a poner nervioso”, “van a pensar que toco muy mal”… y a estos buscarles un pensamiento alternativo realista. De esta manera combatimos los pensamientos que producen emociones negativas.
  4. Aprender técnicas de relajación y respiración que nos ayuden a mantener nuestra activación física en unos niveles que no nos afecten a la hora de interpretar. De esta manera en los momentos previos a la actuación y en el momento de salir al escenario, nos costará menos llevar a cabo la relajación. Esta nos ayudará a estar menos tensos y evitar la rigidez corporal, y hará que subjetivamente nos sintamos más tranquilos.

El día de la actuación:

  1. No “machacar” la pieza, esto puede hacer que nos fatiguemos y, a parte, nos puede crear inseguridad.
  2. Intentar no comer en exceso o, por el contrario, no comer nada. Un término medio. Hay músicos que por la ansiedad el día de la actuación no comen nada, o por el contrario comen mucho.
  3. Llegar pronto al lugar de la actuación para familiarizarse con el lugar._DSC5380
  4. En el momento de la actuación intentar mantener la concentración en nuestra actuación, y no en el público: pensar que sentir “nervios” es natural, y que esto puede jugar a nuestro favor si el nivel no es demasiado elevado.

Después de la actuación:

9. No darle vueltas a los errores que hayamos podido cometer. Posiblemente nos hayamos equivocado, pero hay que ver la situación de una manera objetiva, a pesar de los errores la obra ha podido salir bien en general.

10. Reforzarnos. Es decir, premiarnos por aquello que hayamos hecho bien, tanto con pensamientos de ánimo como con comportamientos que nos resulten agradables. Por ejemplo: pensamientos como “he afrontado la situación lo mejor que he podido”, “esta parte del concierto ha salido muy bien”, o realizar cualquier actividad privada o con otras personas que nos resulte agradable.

Y lo más importante, no ir con actitud de hacerlo todo a la perfección, sino de disfrutar de la música y transmitir nuestro disfrute que, al fin y al cabo, es el objetivo de una actividad musical: transmitir algo, emocionarnos y disfrutarlo.

EXPECTATIVAS Y EMOCIONES EN LA MÚSICA

Como comenté en la entrada MÚSICA Y EMOCIÓN II, las expectativas juegan un papel importante en la emoción, ya que si escuchamos una pieza musical y esta no sigue de la manera que nosotros esperábamos, esto provoca sorpresa (desagradable o agradable). En cambio si nuestras expectativas se ven satisfechas nos provoca placer.

En este vídeo podemos ver un ejemplo de las expectativas en la música.                 Independientemente del público con el que se realice la prueba todos responden de la misma manera. Como puede observarse el público tiene unas expectativas sobre qué nota va a seguir después.

Hemos aprendido que ciertas secuencias de tonos van juntas y esperamos que continúen haciéndolo. Nuestro cerebro, a lo largo de nuestra vida, ha recopilado toda la información de tonos, ritmos, timbres… que han ido juntos en un pasado, de manera que cuando se presenta una secuencia de sonidos el cerebro anticipa lo que va a venir. Desde los 5 años de edad los niños pueden aprender a identificar progresiones de acordes en la música de la cultura a la que pertenecen, creando esquemas musicales.

También se van acumulando conocimientos acerca de las características de los géneros musicales, grupos musicales, etc., que hacen que cuando escuchemos algo perteneciente a un estilo concreto musical, o una nueva canción de un determinado grupo que ya conocemos, nos imaginemos cómo va a ser.

De esta manera muchos compositores juegan con las expectativas de los oyentes, respetándolas o violándolas, para crear tensión, sorpresa, placer, alivio…

Una serie de ejemplos son:

Violación de la expectativa de dirección melódica, timbre e intensidad:

Haydn,“Sinfonía Sorpresa” (Sinfonía No.94 en Sol Mayor, segundo movimiento, andante): en este ejemplo, como el nombre indica, el compositor pretende crear sorpresa utilizando la suavidad de los violines como melodía principal y rompiendo esa suavidad con una nota fuerte tocada una octava más alta de lo esperado, utilizando también timbales y viento-metal, cosa que no se espera.

Violación de la expectativa de la terminación musical:

The Beatles,“I want you (Shes so heavy)”: en esta canción violan la expectativa de cómo va a terminar la canción. Utilizando la expectativa de que en la música pop y rock y en muchos grupos normalmente terminan las canciones reduciendo el volumen. En este caso parece que vayan a finalizar la canción de una manera repetitiva, reduciendo el volumen, pero finalmente terminan con brusquedad y justo en medio de una frase.

Violación de expectativas rítmicas:

Sting y The Police: violan expectativas de ritmo y género musical, combinando muchas veces varios ritmos. En este caso, en la canción “So lonely” de The Police, combinan ritmos de reggae con rock.

Aquí podemos encontrar otro ejemplo en la canción “Englishman in New York” de Sting, donde combina ritmos de jazz y pop.

– Compositores como Schönberg no utilizan la idea de expectación en sus composiciones y esto crea una sensación muchas veces de música a la deriva, que no se sabe como va a resolverse.

– Referencias:

Levitin, Daniel J. ” Tu cerebro y la música: El estudio científico de una obsesión humana.” RBA Libros.

MÚSICA Y EMOCIÓN II: ¿POR QUÉ LA MÚSICA PUEDE PROVOCAR EMOCIONES?

Según Patrick N. Juslin hay seis mecanismos psicológicos a través de los cuales la música produce emociones.

1. Reflejos del tronco cerebral:la emoción es inducida por la música porque ciertas características del sonido que pasan a través de nuestro sistema perceptivo son interpretadas por nuestro tronco cerebral como eventos importantes que precisan de nuestra atención.

Existen ciertas características de la música que producen un incremento de la activación del sistema nervioso central. Por ejemplo, sonidos que cambian rápidamente, aumento de volumen inesperado, sonidos disonantes, melodías en modos mayores o menores…, provocan una activación en nuestro cerebro.

2. Consonancia rítmica: la emoción es provocada porque un ritmo musical influye en algún ritmo interno del cuerpo (por ejemplo el ritmo cardíaco), de tal manera que el último ritmo se ajusta y adquieren una periodicidad común.

El ritmo cardíaco que ha sido ajustado al ritmo musical puede influir en otros componentes de la emoción, como los sentimientos, y esto puede provocar un incremento del nivel de activación en el oyente. Las características musicales que pueden contribuir a estas reacciones son características que están cerca o son parecidas al ritmo natural del corazón o la respiración de la persona.

3. Condicionamiento: la emoción se produce porque el estímulo musical ha sido a menudo emparejado con otro estímulo positivo o negativo. Por ejemplo, una pieza musical en particular ha podido ocurrir repetidamente junto a un evento específico que siempre ha provocado sentimientos de felicidad, como por ejemplo una reunión con amigos. Después de un tiempo, de repetidas veces que ha ocurrido, la pieza musical por sí sola (cuando los amigos no están) provocará sentimientos positivos.

Si escuchamos una canción cuando nos está ocurriendo una experiencia negativa, y nos ocurre repetidamente, puede ocurrir que en la siguiente ocasión en que volvamos a escuchar esa misma canción, (sin que nos ocurra el evento negativo) volvamos a sentir esa emoción.

4. Contagio emocional: la emoción es provocada por la pieza musical porque el oyente percibe una expresión emocional en ella, debido a diferentes características, por ejemplo, un tempo lento o rápido, modo menor o mayor, volumen alto o bajo, timbre… que hace que la persona lo relacione con un estado emocional, y esta emoción percibida se “contagie”.

Las estructuras musicales tienen características formales similares a las estructuras de la expresión o las emociones.

Por ejemplo una pieza que nos evoque emociones positivas puede ser una pieza interpretada con un ritmo marcado, modo mayor, tempo rápido, etc…, una pieza triste se puede caracterizar por el empleo de modos menores, tempos lentos o volumen bajo.

5. Imaginación visual: Las emociones son causadas al visualizar imágenes que son evocadas por la música. Una canción puede hacernos imaginar un paisaje o escena que nos provoque inquietud, por ejemplo.

6. Memoria episódica: La música puede evocar recuerdos o eventos pasados y la emoción está asociada a estos hechos, que generalmente relacionamos con aspectos positivos o negativos.

Una emoción que suele estar relacionada con la memoria episódica es la nostalgia.

7. Expectativas musicales: A lo largo de nuestra experiencia y aprendizaje hemos acumulado conocimientos en nuestra memoria relacionados con la música, reglas y estructuras musicales, ritmos, armonías y melodías, y esto ha hecho que desarrollemos una “intuición” cuando escuchamos música.

La emoción es provocada porque el oyente tiene unas expectativas con respecto a lo que puede escuchar, y esto es violado o, por el contrario, estas expectativas se ven confirmadas. Muchas veces intuimos cómo va a seguir una pieza musical o canción antes de escuchar esa parte, y cuando no es así, esto crea sorpresa. Cuando nuestras expectativas son correspondidas y suena lo que esperábamos escuchar, esto genera placer.

Varios de estos mecanismos actúan juntos.

Otros factores que pueden influir en la elicitación de emociones musicales.

– Factores situacionales: las emociones musicales ocurren a través de la interacción entre oyente, música y situación.

El contexto: los oyentes reaccionan a la misma canción de diferente manera en diferentes contextos (solo o acompañado, ocasiones o circunstancias especiales como las vacaciones, fiestas, etc….). No es lo mismo escuchar una determinada canción en el trabajo que cuando estamos solos en casa.

– Factores individuales: que pueden potenciar las emociones musicales, como la edad, el género, ciertos rasgos de la personalidad (extroversión/introversión, neuroticismo/estabilidad, etc…), formación musical, preferencias musicales o el estado de ánimo en ese momento.

Por supuesto no siempre que escuchemos música vamos a experimentar emociones. Continuamente estamos escuchando música, a través de la televisión, por la calle, en la radio… y esto no implica que siempre que escuchemos música nos emocionemos.

Referencias:

Orozco Alonso, Maria Teresa. Psicología y música. Editorial grupo 5 (2013).

Juslin, Patrick N.; Vastfjall, Daniel. Emotional responses to music: The need to consider underlying mechanisms. BEHAVIORAL AND BRAIN SCIENCES (2008) 31, 559 –621.

MÚSICA Y EMOCIÓN I: ¿QUÉ NOS OCURRE CUANDO ESCUCHAMOS MÚSICA?

Es indudable que cuando escuchamos música ésta tiene un efecto en nosotros, nos emociona, moviliza, hace que se nos acelere el ritmo cardíaco, nos hace recordar etapas de nuestra vida…

La experiencia es muy distinta de un individuo a otro. Una misma canción puede provocar respuestas distintas de una persona a otra, pero hay ciertos aspectos comunes en cómo reacciona nuestro cuerpo ante los estímulos musicales.

Por eso podemos decir que la música nos emociona. Pero, concretamente, ¿a qué llamamos emoción?

La emoción es una respuesta afectiva intensa y breve ante algo que la desencadena.

Tiene un valor funcional, ya que nos prepara para la acción y nos permite reaccionar frente a los estímulos que se nos presentan. También tiene una función comunicativa con nuestro entorno, al poder expresar estas emociones (mediante la expresión facial, por ejemplo).

Las emociones implican un sentimiento subjetivo (“me siento triste”), una evaluación cognitiva de esa emoción (valoramos la importancia del estímulo que desencadena esa emoción), una respuesta fisiológica (aceleración cardíaca, respiración…), se activan partes del cerebro relacionadas con la emoción (corteza cerebral, amígdala…) una expresión física y observable de esta emoción (por ejemplo la expresión facial: sonrisa, expresión triste…) y una regulación de esa emoción (intento calmarme en el caso de sentir ira, por ejemplo).

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Con respecto a la música, hay una serie de fenómenos que nos ocurren cuando la escuchamos:

  • Cuando escuchamos música se activan ciertas zonas de nuestro cerebro relacionadas con la emoción, como son el tálamo, el hipocampo, la amígdala, el cortex prefrontal y orbitofrontal, el mesencéfalo, insula y núcleo accumbens.

  • Al escuchar música que nos gusta se libera en nuestro cerebro dopamina, una sustancia química relacionada con el placer. Esta sustancia se libera ante estímulos o actividades que suponen una recompensa o placer (por ejemplo la comida, el sexo, el enamoramiento…).

    Un estudio realizado en la Universidad de McGill en Montreal, Canadá, dirigido por Robert Zatorre, ha observado que la música que nos gusta provoca la liberación de esta sustancia.

    El estudio consistió en escanear el cerebro de los participantes mediante tomografía por emisión de positrones (PET) y resonancia magnética funcional, mientras escuchaban música instrumental que les gustase (en una primera sesión) y música instrumental neutral (en una segunda sesión). Los mayores niveles de liberación de dopamina se dieron cuando los participantes escuchaban música que les gustaba y cuanto mayor era la sensación de placer.

  • Físicamente la música afecta a nuestro sistema nervioso autónomo. Puede ppiel-de-gallina-3rovocar la aceleración del ritmo cardíaco, respiración, aumento de la temperatura de la piel…

    Esto está relacionado con los puntos explicados anteriormente, es decir, ocurre junto con la activación de ciertas zonas cerebrales y con la liberación de sustancias relacionadas con el placer.

  • La memoria también se activa, en concreto la memoria episódica (autobiográfica). ¿Quién no ha recordado un episodio de su vida al escuchar una canción?. La música evoca episodios autobiográficos, nos hace rememorar hechos pasados, tanto agradables como desagradables.

  • Provoca expresiones emocionales: al escuchar música y emocionarnos podemos expresar esta emoción mediante el llanto, la sonrisa y demás expresiones faciales.emocion-6

  • Provoca sentimientos: la persona hace una valoración subjetiva de la emoción. Nos sentimos tristes, alegres, eufóricos, nostálgicos… Aunque es más común que al escuchar música se sientan emociones positivas que negativas.

  • Favorece ciertas acciones. La música hace que nos comportemos socialmente de una manera u otra. Puede favorecer conductas de ayuda, que consumamos un producto, que nos movamos, que cantemos la canción que estamos escuchando, etc.

  • Intentamos regular la emoción que nos provoca la música. Por ejemplo, si vamos por la calle y escuchamos una canción que nos provoca tristeza intentaremos controlar el llanto o, por el contrario, si escuchamos una canción que nos encanta mientras vamos en transporte público, nos controlaremos y no nos pondremos a cantar o a bailar .

Referencias:

http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/01/110113_musica_cerebro_animo_men.shtml

Juslin, Patrick N.; Vastfjall, Daniel. Emotional responses to music: The need to consider underlying mechanisms. BEHAVIORAL AND BRAIN SCIENCES (2008) 31, 559 –621.

Levitin, Daniel J. Tu cerebro y la música: El estudio científico de una obsesión humana. RBA Libros.

Orozco Alonso, Maria Teresa. Psicología y música. Editorial Grupo 5.

¿QUÉ ES LA ANSIEDAD ESCÉNICA EN MÚSICOS?

La ansiedad escénica, o miedo escénico, ha sido identificado como un problema bastante común en músicos profesionales y no profesionales.

file000353872920La ansiedad escénica la padecen músicos de todas las edades, niveles de aptitud, experiencia y estilos musicales. Aunque se ha visto que disminuye con la edad y la experiencia.

Maria Callas, Pau Casals, Vladimir Horowitz, Sergei Rachmaninov, Barbara Streisand o Adele son ejemplos de músicos que la han padecido en algún momento de su vida.

Para entender en qué consiste previamente voy a explicar qué es la ansiedad, en términos generales.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es un estado de ánimo negativo caracterizado por síntomas corporales de tensión física y aprensión con respecto al futuro (Amerian Psychiatric Association, 1994).

La ansiedad es una respuesta normal y necesaria que nos prepara frente a un peligro o amenaza, y que posee la capacidad de anticiparse a este peligro. Por lo tanto es una respuesta adaptativa que tiene un valor funcional importante.

Incluso unos niveles medios de ansiedad pueden llegar a ser beneficiosos para el rendimiento.

file1801281015946Sin embargo esta respuesta se convierte en desadaptativa cuando es muy elevada y se anticipa un peligro irreal e irracional, afectando a nuestra vida diaria. Cuando ocurre esto nos encontramos ante un trastorno de ansiedad.

La ansiedad implica tres modos de respuesta:

1. Cognitivo: relacionado con la percepción y evaluación subjetiva de los estímulos y estados asociados con la ansiedad. Por ejemplo la experiencia de miedo, pánico, alarma, inquietud, preocupación, pensamientos intrusivos, etc.

2. Fisiológico: relacionado con el componente biológico. Consiste en un incremento de la actividad del sistema nervioso autónomo, que se refleja tanto externa (sudoración, dilatación pupilar, temblor, incremento de la tensión muscular, palidez facial…) como internamente (aceleración cardíaca, descenso de la salivación, aceleración respiratoria…).

3. Motor: relacionado con los componentes conductuales que pueden ser observados. Concretamente implica las respuestas de escape y evitación, a parte de todas aquellas respuestas físicas que pueden ser observadas (postura, expresión facial, etc.).

¿Qué es la ansiedad escénica en músicos?

En el caso de la ansiedad escénica o miedo escénico, los músicos que la padecen temen toda situación que requiera tener que actuar frente a un público (situación que no supone un peligro objetivo) y donde puedan ser evaluados. Esta situación es percibida como algo negativo y problemático que crea preocupación y angustia.

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No se trata solo de sentir “nervios”, cosa que es normal antes de salir a interpretar, y algo que sienten muchos músicos, sino una reacción exagerada y persistente ante estas situaciones.

Cuando esa sensación es desproporcionada y dificulta la interpretación nos encontramos ante un problema.

Otra característica es la ansiedad anticipatoria, es decir, días, semanas o incluso meses antes de la actuación, se empieza a sentir ansiedad y comienzan los pensamientos negativos acerca de la actuación (“aunque me prepare bien la obra voy a ponerme nervioso y me va a salir mal”, “no quiero que llegue ese día, lo voy a pasar mal”, … etc).

Numerosos autores coinciden en que la ansiedad escénica es una fobia social específica.

Se ha definido así debido a que se siente un miedo desproporcionado y un malestar que dificultan la actuación normal de la persona, ante situaciones donde se desarrolla una actividad musical (situación específica) y hay que exponerse ante un público, es decir, la persona se ve expuesta a la evaluación de los demás (fobia social).

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En cuanto a los modos de resuesta de la ansiedad, las respuestas más comunes y más molestas son las fisiológicas, es decir, los temblores, sudor, aceleración cardíaca y respiratoria, etc., ya que interfieren en la interpretación y ejecución musical.

Aunque no se experimenten respuestas fisiológicas, sí que pueden estar presentes las respuestas cognitivas, referidas a la preocupación, los pensamientos negativos, etc… que hacen que el músico no llegue a disfrutar de la actuación.

Por último las respuestas motoras que se dan en músicos, relacionadas con la ansiedad escénica, pueden ser: no mirar al público, moverse mucho (inquietud motora), hacer movimientos repetitivos, y demás conductas motoras.

Como puede verse la ansiedad escénica es un impedimento a la hora de interpretar y ejecutar música, y sobre todo a la hora de disfrutarla.

Más adelante explicaré las causas y las técnicas que hay para superarla.

Referencias

Dalia Cirujeda, Guillermo. Cómo superar la ansiedad escénica en músicos. Mundimúsica Ediciones.

Kenny, Dianna T., Osborne, Margaret S. (2006) Music performance anxiety: New insights from young musicians. Advances in Cognitive Psychology, Vol. 2, no 2-3, 103-112.

Ryan, Charlene. (2005) Experience of Musical Performance Anxiety in Elementary School Children. International Journal of Stress Management, Vol. 12, No.4, 331-342.

SOBRE ESTE BLOG: PSICOLOGÍA DE LA MÚSICA

La psicología de la música abarca un campo muy amplio de disciplinas tales como la psicología, la pedagogía musical, neurociencia, sociología, etc.

El estudio de la psicología de la música se ocupa de estudiar la influencia de la música en el individuo y su relación con su entorno social y contexto. Comprende una dimensión biológica, una dimensión psicológica (referida a las emociones, pensamientos y comportamientos de un individuo) y una dimensión social y contextual.

En este blog voy a intentar explicar algunos temas que se estudian en la psicología de la música y que están siendo investigados, como son: la música y la cognición (percepción, atención, memoria), música y emociones (influencia de la música en las emociones y la motivación), música y educación (cómo se adquiere el conocimiento y la habilidad musical, pedagogía musical…), música y comportamiento (cómo influye la música en el comportamiento en general, comportamiento del consumidor, grupos y relaciones sociales…), la interpretación musical (utilización de técnicas psicológicas para mejorar la interpretación artística, por ejemplo el control de la ansiedad escénica), la salud del músico, musicoterapia (los efectos de la música en la mejora de la salud, terapia a través de la música…) y neuropsicología de la música (trastornos musicales, investigación de las zonas cerebrales implicadas en la percepción y ejecución musical, el cerebro del músico…).

Son muchos campos que tratar, a si que poco a poco iré incluyendo la información.

Espero que os guste.