Mes: enero 2014

CLAVES PARA COMBATIR LA ANSIEDAD ESCÉNICA

Como he explicado en otra entrada más extensamente, la ansiedad es una respuesta que nos prepara ante un peligro. Pero cuando esta respuesta aparece ante estímulos o situaciones que no suponen un peligro real, y crea malestar, es exagerada y dificulta la actuación normal de la persona, nos encontramos ante un problema.

Cierto nivel de ansiedad es beneficioso, pero cuando es excesivo puede ser perjudicial. Un nivel medio de ansiedad es lo mejor.

Para evitar que la ansiedad nos domine y nuestra interpretación se vea afectada se podrían seguir una serie de consejos, explicados a continuación de una manera muy general. Más adelante, en las siguientes entradas, explicaré detenidamente las técnicas que se utilizan para tratar la ansiedad escénica.

Antes de la actuación:file0001446781925

  1. Llevar el concierto bien preparado. Llevar la obra bien preparada nos dará una mayor seguridad. Si no hemos realizado un buen estudio y vamos inseguros es más fácil que sintamos ansiedad. Esta ansiedad es realista, ya que realmente no dominamos lo que vamos a tocar.Si que ocurre que a pesar de llevar la pieza muy bien preparada muchos músicos se siguen sintiendo inseguros, probablemente porque influyan otros factores como la manera de interpretar la situación (pensamientos negativos, automáticos…) o porque no se hayan enfrentado de una manera adecuada a las situaciones en las que hay que actuar frente a un público.
  2. Haber practicado o ensayado con público nos ayuda a exponernos y a que no nos resulte tan brusco el paso al día de la actuación. Es recomendable realizar ensayos gradualmente aumentando el público y aprovechar cualquier situación para actuar delante de alguien (familiares, amigos, compañeros…). Es importante no evitar actuar delante de gente.
  3. Trabajar nuestros pensamientos: saber identificar los pensamientos dañinos, tales como: “me voy a poner nervioso”, “van a pensar que toco muy mal”… y a estos buscarles un pensamiento alternativo realista. De esta manera combatimos los pensamientos que producen emociones negativas.
  4. Aprender técnicas de relajación y respiración que nos ayuden a mantener nuestra activación física en unos niveles que no nos afecten a la hora de interpretar. De esta manera en los momentos previos a la actuación y en el momento de salir al escenario, nos costará menos llevar a cabo la relajación. Esta nos ayudará a estar menos tensos y evitar la rigidez corporal, y hará que subjetivamente nos sintamos más tranquilos.

El día de la actuación:

  1. No “machacar” la pieza, esto puede hacer que nos fatiguemos y, a parte, nos puede crear inseguridad.
  2. Intentar no comer en exceso o, por el contrario, no comer nada. Un término medio. Hay músicos que por la ansiedad el día de la actuación no comen nada, o por el contrario comen mucho.
  3. Llegar pronto al lugar de la actuación para familiarizarse con el lugar._DSC5380
  4. En el momento de la actuación intentar mantener la concentración en nuestra actuación, y no en el público: pensar que sentir “nervios” es natural, y que esto puede jugar a nuestro favor si el nivel no es demasiado elevado.

Después de la actuación:

9. No darle vueltas a los errores que hayamos podido cometer. Posiblemente nos hayamos equivocado, pero hay que ver la situación de una manera objetiva, a pesar de los errores la obra ha podido salir bien en general.

10. Reforzarnos. Es decir, premiarnos por aquello que hayamos hecho bien, tanto con pensamientos de ánimo como con comportamientos que nos resulten agradables. Por ejemplo: pensamientos como “he afrontado la situación lo mejor que he podido”, “esta parte del concierto ha salido muy bien”, o realizar cualquier actividad privada o con otras personas que nos resulte agradable.

Y lo más importante, no ir con actitud de hacerlo todo a la perfección, sino de disfrutar de la música y transmitir nuestro disfrute que, al fin y al cabo, es el objetivo de una actividad musical: transmitir algo, emocionarnos y disfrutarlo.

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